Protección ante la tormenta
Escrito por Pablo González y Pedro Nonay, tratando de encontrar las actuaciones que podemos tomar para adaptarnos a los cambios del orden mundial.
Nota 16
Situación a fin de 2025: “Reset Total”.
9 diciembre 2025
Se acerca el fin de año. Es costumbre en estas fechas leer muchos informes sobre previsiones de lo que va a ocurrir en el futuro.
Llevo desde la pandemia (cinco años) tratando de conocer ese futuro. Y me he hecho una idea bastante clara, que he compartido en mis notas anteriores.
He decidido que es un buen momento para cerrar mi serie de notas actual con un resumen de todo lo estudiado, y con una descripción del futuro que nos espera. Es decir, no estoy hablando de lo que está pasando hoy, sino de lo que va a pasar pronto, donde el mundo va a cambiar mucho. Lo hago a continuación. Describiré el nuevo paradigma, las tendencias, y las palancas que lo condicionan
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La causa de todo. Cambia el paradigma.
Nos encontramos ante grandísimos cambios, de los que ocurren menos de una vez por milenio. Por eso, es importante prestarle más atención que nunca, para prepararnos lo mejor posible.
Lo he dicho repetidas veces en mis notas anteriores. Hay una causa común que genera todos los cambios que vienen. Es la existencia de Internet. Me refiero a Internet en su sentido más amplio. Eso incluye a la IA y a las criptomonedas, que no serían posibles sin Internet, al igual que infinidad de desarrollos.
Hay quien dirá que Internet es ya muy antiguo. A ellos les tengo que decir que eso es cierto, pero que no es tan antiguo el momento en que lo usa un porcentaje masivo de la humanidad, ni el momento en que se están desarrollando sobre ella asuntos tan disruptivos como es el ejemplo de la IA.
Lo expliqué con un poco en detalle en ésta nota. Allí decía que hay revoluciones en el “movimiento de las cosas”, como es el ejemplo de la revolución industrial; y hay revoluciones (mucho más grandes) que cambian el “movimiento de las ideas, o del conocimiento”, como fue la imprenta, y es ahora Internet. Eso se resume con el siguiente gráfico.

Tras la imprenta, se acabó la Edad Media y comenzó el Renacimiento. Cambiaron todas las estructuras sociales, políticas, científicas, … Eso es lo que está ocurriendo ahora. Y sólo estamos en el principio de los cambios. Se trata de un cambio de PARADIGMA.
Tenemos una nueva herramienta para mover más rápido (y más lejos) el conocimiento. También para analizarlo mejor y para tomar mejores y más rápidas decisiones de actuación ante todos los asuntos.
Además, esa herramienta permite que mucha más gente tenga acceso a los mismos conocimientos. El concepto de información privilegiada se “transforma”, con el riesgo de ser información desinformada o información manipulada. Y su utilidad es de los pocos segundos desde que la primera persona tiene esa información, hasta que la tienen muchos.
Todo está en duda. Es la “Tormenta”.
Mucha gente se extraña de que coinciden en el tiempo inestabilidades de todo tipo: crisis económica; crisis políticas; estabilidad social; cambios geopolíticos; fiabilidad de las monedas; modelo energético; medios de comunicación, …
No es ninguna casualidad. Lo que ocurre es que Internet cambia la gestión de la información, y todo lo expuesto es consecuencia de la forma en que se gestiona esa información, y de aquella en que se implementan las decisiones. Con Internet podemos hacer mejor gestión, pero hace falta cambiar casi todas las instituciones y hábitos de gestión. Por eso están todas las instituciones y sistemas de gestión en crisis a la vez,… y todas desaparecerán, para crearse las nuevas. Es el cambio de paradigma, que se va a implementar poco a poco.
Al principio de mis estudios, ya intuí estas cosas. Por ello, en ésta nota (escrita el 22 de mayo de 2020) decía lo siguiente:
- Son claras las señales de que el “orden vigente” se desmorona.
… Ahora, con las masas adoctrinadas en la importancia de la obediencia y en el miedo, con los líderes llenos de atribuciones, y con los “culpables” libres de carga, es cuando empieza el cambio. …
… También sé que ninguna idea, aunque sea buena, puede funcionar antes de que le llegue su tiempo. Y ese tiempo llega en función de la psicología de masas. Es decir, sea la idea que sea, el tiempo ha llegado. …
… Tras el fin del confinamiento van a empezar las revueltas callejeras, el hambre de los perjudicados, las tensiones sociales, las autocracias de nuestros líderes, … En definitiva, terreno abonado para el mesianismo y la anulación de muchos dogmas establecidos.
Y es un hecho que todo eso está ocurriendo.
Por eso, estamos en los momentos del cambio. Es el tiempo de tormenta, que tendrá una duración indeterminada, según evolucionen los acontecimientos. Todo dependerá de la resistencia que opongan al cambio las fuerzas que pretenden defender el orden antiguo, y de la potencia de las que quieren instaurar el nuevo.
Sin duda, ganarán las fuerzas del cambio. Eso es porque no resulta sostenible gestionar todo con instituciones diseñadas para las herramientas previas a Internet. Pero, como la inercia importa mucho en casi todas las cosas, y como los que no quieren el cambio tienen mucho poder todavía, es una posibilidad el que los cambios se retrasen.
Por ello, nuestras decisiones personales deben estar enfocadas a salir lo menos perjudicados posible de los tiempos de tormenta. Y a estar preparados para cuando se termine la tormenta y comience la nueva era de la humanidad. Es momento del “Reset Total”, el de implementar el nuevo paradigma.
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Explicada esa causa principal, y la necesidad de cambiar casi todo, a continuación resumo los aspectos fundamentales de esos cambios, que ya he tratado en detalle en mis notas previas. Lo hago con la intención de que nos sea útil a cada uno para decidir nuestras estrategias personales de adaptación.
Lo que no haré es dar las explicaciones que demuestran cada una de las cosas que digo. No lo hago porque esas explicaciones en detalle están en mis notas previas, y repetirlas aquí haría el texto muy largo.
La revolución de los jóvenes.
Ocurre que, en estos momentos de cambios de gran escala, tenemos muy perjudicados a los jóvenes. Hay varios hechos a considerar:
- Los jóvenes son mucho más ágiles utilizando las nuevas tecnologías. Son lo que se llama “nativos digitales”. Deberían ser los que lideren los cambios, como ha ocurrido históricamente en cualquier revolución.
- Sin embargo, y por ahora, el poder y el patrimonio están en manos de los mayores, quienes toman decisiones con peor conocimiento. Además, los mayores toman las decisiones que les conviene para protegerse ellos mismos, no las que fomentan el buen futuro de los jóvenes.
Conste que lo anterior tiene la gran excepción de las empresas tecnológicas, donde la mayoría del poder lo ejercen jóvenes (o, ya no tanto, pero con la mentalidad joven). - Por demografía, en Occidente los jóvenes son minoría. Los mayores del baby boom todavía no están jubilados (aunque falta poco). Y cuando se jubilen, seguirán siendo mayoría y consumirán la mayor parte de los recursos públicos para su atención, que tendrán que pagar los jóvenes trabajadores. Por ese motivo demográfico, y mientras haya democracia, los jóvenes perderán las elecciones. Esa es una de las causas de la poca confianza de los jóvenes en la democracia.
- Los jóvenes se informan y agrupan a través de los nuevos canales tecnológicos (algo más amplio que el concepto de “redes sociales”). Los mayores lo hacen, en gran porcentaje, por los antiguos medios de comunicación. Es decir, viven en mundos distintos, y responden a estímulos distintos.
Por estos motivos, es muy probable que uno de los grandes conflictos del futuro sea el generacional.
Esto es contrario a lo que ocurrió tras la revolución industrial, donde se gestó el conflicto, de origen marxista, de obreros contra capitalistas. Aquel conflicto evolucionó a los partidos políticos de izquierdas y derechas (aunque Marx no triunfara). En aquella época, los obreros eran más numerosos que los capitalistas, y la democracia les daba alguna opción (que luego se minimizaba por el control de masas a través de los medios de comunicación). Ahora no es así para los jóvenes, que son minoría.
Se puede resumir todo en que los jóvenes son la minoría demográfica, y la mayoría tecnológica.
Más nos vale buscar los sistemas para que los jóvenes tengan acceso a mejores sueldos y a más poder. En caso contrario, nos podemos enfrentar a guerras civiles en Occidente. Y, aunque los jóvenes sean menos numerosos, están mejor capacitados para las guerras que los mayores, tanto en las guerras tecnológicas, como en las de fuerza bruta.
La tecnología.
Ya he dicho que la tecnología es la causa de todos los cambios que vienen.
Ocurre que todas las estructuras que tenemos para gestionar el mundo están diseñadas para la toma de decisiones con nuestros instrumentos “antiguos”.
Y esas estructuras son muy ineficaces para gestionar el mundo de la forma que la tecnología permite.
Es necesario un “Reset Total”. Hay que reformular el propio concepto de nación. También el de democracia, el de educación, el de dinero, el de organizaciones internacionales (ONU, Banco Mundial, …), y otros muchos.
Utilizando bien la tecnología, se puede hacer todo mucho mejor y más útil.
Eso sí, aparece una pregunta de difícil respuesta: ¿útil para quién?.
Me temo que la respuesta es que la decisión de la utilidad la tomarán quienes controlen esas tecnologías. Eso nos lleva a otra pregunta: ¿quién las controlará?
Aquí aparece una discusión en la que los jóvenes están muy activos (no los mayores). Es la de tecnologías controladas, o libres. Las libres se basan en software libre y sistemas de gestión descentralizada (como puede ser el ejemplo de Bitcoin, o el de Nostr). En las controladas, el nombre lo dice todo: tienen dueño (a discutir si es público o privado), que es quien decide.
Dada la importancia de la tecnología para el desarrollo futuro, esa decisión es básica.
Por ahora, China tiene la tecnología controlada por el poder político; y Occidente la tiene, en gran parte, controlada por las grandes empresas tecnológicas, y en una parte hoy pequeña, pero creciente, por sistemas libres.
Es básico ser consciente de lo que la tecnología va a cambiar (la controle quien la controle). No se trata de poder enviar emails, ni de hacer búsquedas fáciles en ChatGPT. Son cuestiones de otra magnitud. A modo de ejemplo se pueden citar:
- Los drones están cambiando las guerras (ejemplo de Ucrania, donde con drones baratos se desestabiliza la infraestructura rusa). También van a cambiar pronto los sistemas de envíos de paquetes en la ciudad, lo que reformulará el transporte de mercancías.
- Amazon ha cambiado ya el concepto de locales comerciales. Airb&b está cambiando el de los hoteles, …
- El teletrabajo cambia el concepto de oficina (ahora pueden trabajar en directo personas que viven muy lejos, lo que es mucho más eficaz). En cada asunto trabajarán los “buenos”, estén donde estén. No como hasta ahora, que trabajan los disponibles justo aquí y ahora.
- Bitcoin, o Tether, u otra criptomoneda, van a cambiar el concepto de dinero. Ya no lo controlarán los gobiernos. Tampoco los bancos centrales.
Tenemos el ejemplo reciente de que Netflix ha comprado la Warner Bros (la nueva tecnología comprando al gigante de la antigua). No sería descabellado pensar en una futura compra de JP Morgan por una compañía de criptomonedas. - Los robots, pronto eliminarán muchos trabajos manuales, así como los de atención a los mayores.
- Los coches autónomos (o incluso voladores) reformularán los sistemas de transporte. Desaparecerá el coche en propiedad; también el concepto de parking (los coches estarán trabajando todo el rato para distintos clientes, no como ahora, que están parados el 90 % del tiempo).
Incluso desaparecerá la necesidad de calles y carreteras (con los coches voladores). Lo que hoy son calles, pasarán a ser espacios urbanos para el disfrute y para socializar. Cambiará la forma en que entendemos, diseñamos, y vivimos la ciudad. - Habrá posibilidad de conquistar el espacio. También otros planetas, donde las primeras instalaciones las crearán robots, que no se cansan, y no se asfixian cuando todavía no hay aire respirable.
- Cuando esté bien entrenada, la IA podrá tomar mejores decisiones que los políticos o los empresarios. Eso es así porque tendrá acceso a más información que ellos, y podrá procesarla mejor y más rápido. Lo lógico será dejarle decidir a ella cada vez en más aspectos. Esto cambia el propio concepto de “poder”.
- Se va a proceder a la tokenización de todos los activos, desde acciones de bolsa, propiedad de inmuebles, … Con eso, los intercambios de propiedad serán mucho más rápidos, seguros y fiables. Además, los mercados funcionarán 24/7 y estarán disponibles para cualquiera, incluso con cantidades pequeñas, y desde cualquier lugar. Esto cambia completamente los sistemas actuales de las bolsas, intermediarios bancarios, notarios, …, que se han quedado lentos, caros, y anticuados ante el nuevo paradigma.
- Y muchísimos más ejemplos.
Todo esto ocurrirá. A distintas velocidades, pero ocurrirá. Y las decisiones no las tomarán los políticos, ni los bancos actuales, sino aquellos que controlen la tecnología. Se trata de un gran cambio en eficacia, y también en el poder. Es el nuevo paradigma.
La geopolítica.
Precisamente porque todos estos cambios están ocurriendo, también será necesario cambiar el orden político mundial.
Ya he dicho que la política está perdiendo poder ante la tecnología (que incluye la IA). Pero todavía le queda bastante poder.
Con las capacidades de comunicación actuales (que la tecnología permite), resulta pequeño el concepto de “país” para la toma de decisiones que le va a quedar a la política.
Sería deseable algo parecido a un “gobierno mundial”. Sin embargo, dada la gran diferencia de estructuras sociales actuales, eso no funcionaría. Es el problema de las diferencias culturales de las masas en cada lugar.
Por ello, ya está casi definido que vamos hacia una organización del mundo en dos bloques de países (uno liderado por USA, y otro por China). Por encima de ideologías la característica común dentro de cada uno de los bloques es la estructura de su población.
- El bloque de USA tendrá una mayoría de clases medias bajando de calidad de vida. Muy enfadas, por tanto. Eso explica las tensiones sociales que ya se ven en todas partes.
- El bloque de China tendrá una mayoría de clases bajas subiendo de calidad de vida. Relativamente contentas, por tanto. Aunque todavía vivan peor que las clases medias enfadadas del bloque USA, viven mejor de lo que vivían ayer, que es lo que conocen bien. A los países de este bloque les será más fácil controlar a su población.
Ya escribí sobre este asunto en mi nota de abril de 2020.
Cuando se acabe homogeneizando la calidad de vida en ambos bloques, es cuando se podrá pensar en un gobierno mundial. En ese momento, volvería a aparecer el asunto de las diferencias culturales. Lo normal es que no exista el “gobierno político mundial”, sino un gobierno fáctico, dejando que cada unidad cultural distinta tenga su gobierno político “aparente”, para tranquilidad de las masas, que tardarán más en entender y aceptar el futuro.
Hasta entonces, se cerrarán bastante las fronteras entre bloques. Se hará para minorar las migraciones masivas, que están tensionando tanto las sociedades de Occidente. También se hará para evitar que uno de los bloques pueda hacer “chantaje” al otro, por disponer de algún recurso que el otro necesita.
Esto implica que cada bloque buscará ser autosuficiente en sus materias primas, y en su capacidad de producción. Eso podría tener la consecuencia de que un bloque tuviera que “fichar” algún país del otro bloque para garantizar sus recursos, especialmente los energéticos, los minerales, y los agrícolas. Es ejemplo de eso lo que está ocurriendo en Ucrania, en Venezuela, en Groenlandia, en Argentina, … Habrá “fichajes” de países por las buenas (elecciones, acuerdos, …), o por las malas (invasiones y guerras).
Una buena aproximación a la composición inicial de cada bloque de países queda reflejada en la votación de la ONU sobre la guerra de Ucrania, que fue la siguiente.

Sobre esa composición inicial se están haciendo los “fichajes” de países por causa de la necesidad de recursos. Este asunto lo traté con más detalle en ésta nota.
Los países.
Mientras ocurre todo lo que he dicho arriba sobre tecnología y geopolítica, los países actuales seguirán existiendo. Pero estarán en “desaparición gradual”. Quiero decir que cada vez tendrán menos competencias para la toma de decisiones. Unas decisiones las tomará el líder de su bloque, y otras las tomará quien controle la tecnología.
La mayoría serán gobiernos títeres. Casi su único trabajo será el de controlar a su población para que acepte e implante lo decidido por el líder del bloque, o por la tecnología, así como el de evitar revoluciones.
Eso sí, algunos líderes de país intentarán revindicar su importancia ante el líder del bloque. Lo harán por la vía de decir que son muy necesarios, porque su población es muy “revoltosa” y difícil de controlar, y … ellos son los únicos capaces de hacerlo. Un ejemplo de eso es el de incentivar sentimientos nacionalistas.
Mientras tanto, cada país (fundamentalmente en el bloque de Occidente) tendrá que afrontar los riesgos de dos guerras civiles:
- A una la llamo la “antigua”. Con la situación de descontento actual hay mucha polarización entre los partidarios de las políticas “antiguas” (las de derechas e izquierdas). Esas políticas ya no tienen sentido, pero la polarización existe, la ciudadanía se la cree, … y hay riesgo de guerra civil.
- La “moderna” es la generacional. Jóvenes contra mayores. Que sí se parece más a la lucha de los que entienden el futuro que viene, en contra de los que no lo entienden.
En algún país, los actuales dirigentes tendrán tacto para evitar esas guerras civiles, aunque haya tensión inevitable. En otros, habrá guerra real. Debemos estar atentos a los acontecimientos en nuestros países. Si vemos que la guerra puede comenzar, lo recomendable sería cambiar de país, porque no tiene sentido jugarse la vida en esas guerras estériles.
La energía.
Con cambio mundial, o sin él, la energía siempre ha sido fundamental. Y lo seguirá siendo. Sin energía no se puede hacer nada.
Ocurre que este cambio en el que nos encontramos necesita mucha más energía que nuestra sociedad previa.
Tanto la IA, como las criptomonedas son grandes consumidoras de energía.
También es gran consumidora de energía la famosa transición a las renovables. Eso es porque las renovables se centran en producir electricidad, y la electricidad tiene grandes pérdidas en producción, transporte y almacenamiento. Así, si mantenemos la producción de energía actual, pero pasamos todo a renovables, dispondremos de mucha menos energía para el consumo final, por lo que habrá que producir más energía que hoy para consumir lo mismo (lo traté en ésta nota).
Además, el desarrollo de los antiguos países pobres también les hará demandar mucha más energía de la que demandan hoy.
Por tanto, es inevitable producir mucha más energía. Eso nos lleva a que:
- A pesar de los objetivos ante el cambio climático, habrá que demorar la adaptación. No se puede prescindir de las fuentes existentes, sino que hay que ampliarlas. Lo que no impide que gran parte de la ampliación sea con energías renovables.
- Incluso se ampliará la producción de energía nuclear a nivel mundial. Probablemente hasta el doble de la capacidad actual.
- Cualquier aumento en la producción de energía (incluso en las renovables) implica aumento en la minería (bien para obtener el combustible, o bien para poder fabricar las instalaciones, como es el caso de los paneles solares). Y eso genera nuevos problemas de contaminación, que habrá que afrontar. Además, influye mucho el asunto de las tierras raras.
Mientras tanto, hay que profundizar en la investigación de nuevas formas de producción de energía. En esto, son prometedores los avances con la energía geotérmica profunda (los expliqué aquí), y los de la energía nuclear de fusión.
También hay que avanzar en mejores formas de almacenamiento y transporte de la energía.
La asimetría demografica.
La demografía es otro asunto muy importante a vigilar. En cada lugar, varía con los nacimientos y fallecimientos (de forma lenta), y con la inmigración (de forma más rápida).
Hay aspectos de la demografía en los que sólo importa el número de habitantes del lugar, como es el caso de las necesidades de alimentación, o el de generar alojamiento. Ambos aspectos necesitan previsión, porque la capacidad de respuesta a eso no es rápida.
Hay otros aspectos en los que lo importante es la edad de los habitantes. Fundamentalmente, los referidos al porcentaje de población en edad laboral sobre la población total. Esto repercute en la capacidad de producir lo suficiente, la de generar suficientes impuestos, o la de aumentar/disminuir el paro.
Respecto a esto, hay dos grupos de países con problemas muy diferentes:
- Los que tienen (o tendrán pronto) más viejos que jóvenes. En los que habrá dificultades de generar producción e impuestos, salvo que el incremento de productividad por la IA lo pueda solucionar (o el incremento de inmigración). En esta situación está casi todo Occidente.
- Los que tienen la situación inversa. Ellos tendrán menos problemas para la producción y la generación de impuestos, pero problemas más grandes de desempleo si la IA aumenta la productividad.
Curiosamente, este es otro factor diferencial entre bloques de países. También curiosamente, en la evolución de este problema afecta mucho la tecnología.
Los poderes fácticos.
Por último, un asunto muy relevante es el de los poderes fácticos. En el paradigma que está terminando, esos poderes son los del mundo financiero y los de los medios de comunicación convencionales. Sin embargo, en el paradigma que nace lo serán quienes dominen la tecnología y los nuevos medios de comunicación (tal vez también las religiones, cuyo poder se incrementará por el desconcierto de la ciudadanía).
La velocidad a la que ocurra este cambio de poderes afectará a todos los asuntos que he mencionado arriba. Eso sí, hay que tener en cuenta que esa velocidad, incluso en su versión lenta, será mucho más rápida de la que hubo en otros tiempos de cambio de paradigma (la imprenta, por ejemplo). Precisamente por las capacidades de la tecnología, los cambios que en otras épocas llevaban siglos en implementarse, ahora lo harán en pocos años, o pocas décadas en el caso más lento. Lo normal es que los que hoy tenemos una mediana edad, lleguemos a verlos implantados.
Si los que tienen el poder fáctico no entienden el nuevo mundo, sus decisiones retrasarán su implementación (y viceversa).
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Las indeterminaciones son tantas que no se le puede poner fechas de forma seria a todo lo descrito.
Sin embargo, sí se pueden citar algunos asuntos importantes a vigilar, como alertas del tipo: “freno, o acelerador”.
Eso sí, hago la mención de que lo que digo abajo afecta tan sólo a Occidente. Es así porque, en el mundo chino, lo único que puede retrasar los cambios es una desunión entre los países que lo conforman.
Se acelerarían los cambios con:
- Un acuerdo de reparto del mundo entre USA y China (además, se evitaría la tercera guerra mundial). Eso se hará por etapas. Una de ellas puede ser lo que parece que está pasando justo ahora: “tú te quedas con parte de Ucrania, y yo con Venezuela, y ninguno nos quejamos”.
- Una gran crisis económica, con hundimiento de bancos (aunque sea muy dolorosa en el corto plazo). Eso significaría cambio inminente en los poderes fácticos, y un efecto dominó.
- Una pérdida de confianza en el dólar para el comercio internacional. Algo de eso está ocurriendo con Tether (aunque tiene el dólar detrás), y con los distintos sistemas de pago que están desarrollando los países BRICS.
- Una revuelta de los jóvenes. Habría cambios incluso si pierden la revolución. Desde luego, serían grandes si ganan.
Se retrasarían los cambios con:
- Un gran fallo tecnológico. Incluso aunque sea mentira el fallo. Si consiguen que la ciudadanía lo crea, habrá retraso en los cambios. Por supuesto, se retrasarán más si el fallo es cierto.
- Una gran caída de las criptomonedas, aunque sea temporal (en forzarla están trabajando los vigentes poderes fácticos). Es por eso el gran ataque del mundo financiero actual a Strategy (la empresa de Michael Saylor). Esa empresa ha llegado a tener tantos bitcoins, que su caída forzaría ventas inmensas y desestabilización del bitcoin.
- La adopción (aparente) de los cambios por los poderes fácticos. Sería un ejemplo del estilo de Lampedusa: “que todo cambie para que no cambie nada”. Hasta que se notase que esa adopción es tan sólo aparente, los cambios reales se retrasarían.
- Un cambio político en USA a favor de los demócratas. No por ideología, sino porque son los que apoyan a los poderes fácticos antiguos. En esto hay que estar muy atentos a lo que ocurra en las próximas elecciones de midterm.
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Con esta nota ya escrita (pero aún no publicada), se ha conocido el documento National Security Strategy de noviembre de 2025, escrito por la Casa Blanca (se puede ver aquí). Me resulta curioso que muchos de los asuntos que cita coinciden bastante con lo que vengo diciendo en mis notas. Por supuesto, eso no será porque las hayan leído, pero me gusta.
Antes de terminar, quiero mencionar la broma (o no tanto) de que puede que nos encontremos ante otro cambio inmenso. El ESPACIO es el nuevo campo de batalla, ahí podemos encontrar luchas de civilizaciones (China vs USA), o bien civilizaciones desconocidas que utilicen el planeta tierra como campo de alunizaje. Hay quien defiende de forma seria que vamos a entrar en contacto con civilizaciones extraterrestres (Avi Loeb lo sugiere aquí). De ser así, esperemos que vengan en son de paz, y que nos enseñen a crear un mundo mejor. Pudiera ser que nos vigilan desde hace tiempo y que hayan decidido que ya estamos cerca de tener el conocimiento (tecnología) suficiente para ser dignos de su trato.
Como he dicho al principio, con esta nota cierro la serie actual. Espero tener pronto algo más que contar, y agradezco mucho a los lectores su atención y las muchas ideas que me habéis aportado.
Como siempre, agradezco comentarios en mi email: pgr@pablogonzalez.org

